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Origen de las Humitas
Tamal Tabien, para poder comercializar y gestionar las receta necesita conocer el origen y diferencias de sus productos. Es relevante mencionar que las humitas, tamales o juanes a simple vista tienen similitud en la presentación pero, varían en procedencia, preparación y sabor (recordar la tremenda variedad en América latina sobre envueltos). Por ejemplo, como se menciona en "La republica", la humita es un platillo tradicional de la gastronomía andina que ha cobrado costumbre en las comidas de la costa (diferente a las costumbres de la selva en el caso del Juane). En esta ocasión se escribirá una breve descripción principalmente sobre el origen de las humitas en Perú.

Para comenzar, según la real academia española el sustantivo humita proviene el quechua (idioma hablado por los incas) humint'a (haciendo referencia a pasta dulce). Menciona además, que tanto en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú la humita engloba a la "comida criolla hecha con pasta de maíz o granos de choclo triturado". Como describe Samaniego, dependiendo de los ingredientes adicionados, las humitas pueden ser dulces o saladas. "Este alimento suele ser preparado en forma independiente (en ollas, en hornos, a vapor, en microondas) o puede ser incluida entre los alimentos que se incluyen en la pachamanca y la huatia". Rodriguez, comenta que la base principal de la humita "sigue siendo el maíz fresco o choclo, que es rallado, y a esa masa lechosa que aparece se le puede agregar un pedazo de carne o, en ocasiones, cuando es dulce manjar blanco".
Acerca de su procedencia, se menciona que era consumido por los antiguos pobladores incas (se tiene conocimientos sobre su elaboración previa llegada de los españoles). Don Juan Arona, nos ayuda a entender cómo el producto era consumido por diferentes niveles socioeconómicos a través del tiempo. Por ejemplo, Juan describe que el general Pazuela (hijo de uno de los últimos virreyes del Perú) añoraba mucho el producto. Nos menciona además el historiador Ricardo Palma, que a mediados del siglo XVIII aparecen los humiteros que pregonaban estos alimentos para poder venderlas (representando de este modo presencia de comercialización masiva en el Perú). Dato curioso es que desde inicio del siglo XVII a quienes preparaban las humitas se les denominaba como huamintani.

Dada la expansión del Tahuantinsuyo es entendible que la humita es popular no solo en Perú, sino en Colombia, Chile, Venezuela, Argentina, Bolivia, y otros países de Centroamérica. Dicha popularidad permitió la adaptación de la receta en cada localidad por ende, es importante comentar que actualmente la humita presenta muchos derivados (cada nación presenta a la humita según sus propias tradiciones).
Cuenta la leyenda:

"Hace mucho, mucho tiempo, en Hanaq Pacha, el cielo de arriba, hubo una gran guerra. El cruel Aucayoc –el dios de la guerra- no sentía piedad ni por sus propios hijos, y ávido de sangre les había hecho formar dos ejércitos y luchar unos contra otros. [...]

Hasta que quedaron muy pocos guerreros, y se cansaron de hacer la guerra.

Esa mañana, el cielo amaneció azul y despejado.

—Déjanos descansar, padre, no podemos luchar más— pidieron a Aucayoc los hijos que todavía tenían fuerzas para arrodillarse ante él.

El dios de la guerra no quiso oírlos:

—Ustedes son unos cobardes, no son dignos de vivir conmigo. Así que..¡fuera!, ¡no quiero verlos nunca más!— Y con un gesto final de enojo, los arrojó cielo abajo.

Pero como eso no le pareció castigo suficiente, Aucayoc los envió a vivir en la Tierra, convertidos en unas plantas de hojas duras, huecas como sus lanzas, que ya no les servían para nada. Nadie se les acercaría jamás, porque en sus frutos Aucayoc encerró la rabia que sentía contra ellos.

Su rabia se convirtió en una bola dura, y adentro crecieron espinas parecidas a púas, muy puntiagudas.

Los hijos de Aucayoc vivieron en la Tierra mucho, mucho tiempo, soportando la dureza de corazón del suelo, que apenas los alimentaba.

Un día en que se levantó muy temprano, al padre Sol le dio hambre. Descendió a Kay Pacha, la Tierra, y arrancó una de las mazorcas de la primera planta que tuvo al alcance de la mano.

Apenas la tocó, los granos llenos de púas se volvieron suaves y tiernos, y la mazorca se tiñó de color dorado, como el Sol.

El Sol comió choclo hasta saciarse y, agradecido, bendijo la planta:

—Me diste tus frutos con generosidad, y desde hoy se los darás también a los hombres, que son mis protegidos. Serás una planta sagrada y te adorarán en los altares, como a mí. Me gustas tanto, que eres la ofrenda que me darán en mi día, en la ceremonia del Inti-Raymi.

Por eso, [...] los habitantes del Tahuantisuyo comen shankhu- un panecillo de maíz molido, untado con sangre de una alpaca blanca-, y le piden al Sol un año de buenas cosechas y abundantes ganados.

Ese día también hacen humint ́as. Las mujeres muelen los granos de maíz en batanes de piedra, hacen bollitos, y los envuelven en panka, hojas de chala. Los atan, y los hierven en abundante agua salada.
Fuentes:
• Una historia sobre la humita, María Arrúe & otros, 2005
• “El Comercio”, Lima, 14 de junio de 2004, página b-6
• Vida útil de humitas dulces de maíz choclo serrano tipo Cuzco (zea mays l.) Almacenadas en refrigeración, Silvia Samaniego Timoteo, Tarma, 2013
• LR, R. (2020). Cuarentena: aprende a preparar humitas dulces y saladas durante el aislamiento. Retrieved 22 August 2020, from https://larepublica.pe/gastronomia/2020/04/15/como-preparar-humitas-dulces-y-saladas-receta-para-hacer-en-la-cuarentena-video-atmp/
• El tamal peruano, acercamiento a su realidad actual, Humberto Rodríguez Pastor
• Tradiciones peruanas, Espalsa Calpe, 1983